Aunque ya se que no puedo escribir ni como el Bambino Veira en sus peores momentos, hoy lo hago como forma de desahogo. Porque yo escribo cosas reales, a lo sumo, un poco exageradas, no como Augusto 'escribo acá para chamuyar minitas' Calavia, o como Renzo 'tengo un blog? Posta? Porque no me avisaste?' Gasparini. Hoy les voy a contar algo que ni se deben imaginar, pero como son mis únicos amigos se los cuento: las mujeres me vienen esquivando. La que no me ignora me manda a cagar, o se echa atrás a ultimo momento, o simplemente llama a la policía para que deje de acosarla (Mariela, si estas leyendo esto, sabe que ningún juez puede alejarme de vos).
(Con esa cara, escribe mejor que yo)
Se que estaran pensando que no puede ser, que una tormenta de facha como la mia no puede tener estos problemas, y que tendria que andar sacándome mujeres del cuello, porque además soy humilde, como habrán notado. Pero no, cuando no duermo, simplemente pierdo a las presas cuando me cuelgo mirando los jilgueros de Doña Carlota. Culpo a la fiebre porcina y al dengue, ya que todos hablan de eso.
Ahora les voy a decir como llegué a descubrir eso con algunos ejemplos tan claros como un albino en la nieve. Vale aclarar que los nombres serán inventados para protegerme de la vergüenza, su integridad ya no me importa.
Ángeles: Era un domingo a la tarde, nos juntamos a tomar mates con unos amigos y salió la movida de ir a jugar al paddle. Después de una hora de jugar los demás se fueron a buscar algo para comer y yo me quede con Ángeles para cuidar la cancha.
En un momento me dijo: “che, vamos a buscar un poco de agua que tengo una sed terrible”. En ese momento yo no me avivé, pero hubo una ligera sospecha de que algo podía pasar. Terminamos de tomar agua y se dio una conversación que no puedo resumir, así que la voy a transcribir más o menos textualmente:
(ojala esta hubiese sido Ángeles)
Ángeles: Che, andas con novia vos?
Yo: No, por ahora ando solo como Cinthia Fernández en Call TV… Vos?
A: No, yo también ando sola
Y: Ah, esta bien, la verdad que no me convence la idea de estar de novio, no me preguntes por que, pero llegue a la conclusión de que las mujeres son todas putas (Nota mental: mira la cara de orto que puso, la próxima vez espera a comértela para decir eso)
A: Ah, bueno, pero yo no soy así
Y: No, vos por ahí no, pero dejala ahí, yo me entiendo. Che, vamos a sentarnos un rato ahí?
A: No, mejor vamos para allá que los chicos ya deben haber llegado
Y: (La puta madre)
Y una vez más demostré que no solo soy un dormilón, sino que también puedo tirar a la basura una situación que ni requería chamuyo. Les dejo otro ejemplo, el de María.
María: Era una noche de sábado como muchas otras, con unos amigos habíamos ido al boliche mas seguro de zona sur (si, tienen todo el marketing). Con un fernet en la mano la veo, era María, una conocida con la que había arrimado el bochín hace un tiempo pero nunca había pasado nada. La encaro con toda mi galanura, me acerco y le digo:
Yo: Hola che! Como andas tanto tiempo?
María: Hola nico! Todo bien, vos?
Y: Todo bien, y que andas haciendo por acá?
M: No, vine con unas amigas. Vos?
Y: Yo también, estoy con unos amigos. Che no te escucho nada, vamos para allá (señalando la barra)
M: No, estoy con mis amigas, después hablamos
Y: OK, nos vemos!
Y me fui, con un sabor a empate parcial, que no podía quedar ahí. Después de un par de horas vuelvo a atacar, pero esta vez con dos amigos para que no darle la excusa del “estoy con mis amigas, perdón”. Otra vez mi cara de winner, mi cerveza en mano y el pase de gol ya hecho.

(Aca deberia ir una foto de María, pero FortuneCity nos quiere cagar el blog. Ya les voy a explicar)
Yo: che, bailamos un rato?
María: No, estoy con las chicas, no puedo cortarme
Y: Y por eso yo vine con los míos! (Me doy vuelta y veo que los pibes estaban cagandose de risa en la otra punta del boliche)
M: Que? No te escuche
Y: No, que ya me tengo que ir, nos vemos.
Y bueh, como mis amigos saben que por ahí puedo ganar algo, me ayudan a perder mis mujeres así no rompo la tradición. Como los quiero. Forros.
Y con esto concluyo, ya que estoy llorando ante tan fríos recuerdos, me voy a colgar de un tirante y a golpear una lamparita, que si algo me enseño la tele, es lo único que sirve en estos casos. Aloha!

