Cuban Trip

Mi viaje a Cuba fue una de las mejores cosas que viví, no solo por que es el país que tiene los mejores rones y habanos del mundo. Bueno en realidad si fue por eso.

Pero en principio sinceramente no le tenía nada de fé al viaje. Piénsenlo un segundo:

Viajaba con mis viejos que, más allá de ser muy copados, no dejan de ser mis viejos; a un país donde todavía andan en los autos de los picapiedras y hay muchos lugares para conocer y hacer excursiones tediosamente aburridas. Definitivamente en esa pequeña descripción no había ni la más mínima esperanza de tener una buena noche de joda. Por suerte, esta fue una de las pocas veces en las que me alegró haberme equivocado.

Salíamos de acá un viernes al aeropuerto de Ezeiza. Fue cosa de 5 minutos para que nos avisaran que nuestro vuelo se había atrasado 24 hs. En realidad como ya lo mencioné antes, no estaba muy emocionado por viajar, solo un poco; pero cuando me di cuenta de que no solo íbamos a perder un día de vacaciones, sino que tenía altas probabilidades de perderme la final de la copa del mundo me transformé. Fue como un, "Ah, asique salimos 1 día después, osea que... LA PUTA MADRE!! QUIERO VIJAR! QUÉ CLASE DE EMPRESA DE MIERDA SON? SÚBANME A ESE PUTO AVIÓN!" .En fin, la única puta cosa divertida que creía que iba a poder hacer se estaba llendo por la borda.

Llegamos al otro día, estuvimos 4 horas clavados haciendo fila para ser los primeros. Reverendamente al pedo porque se coló una embarazada con su familia y la familia de otro porque tenían “prioridad”.



(Cubana la concha de tu madre.)


Cala: he, disculpen, la fila se hace desde atrás hacia adelante.

Embarazada: tengo prioridad, estoy embarazada.

Cala: ah mirá vos, ¿tu marido, ese pendejo, esa mina, y el matrimonio amigo tuyo también están embarazados? Lo disimulan bien he. ¿Cómo hacen? ¿Se reproducen por mitosis?

Embarazada: …


Hay cosas que master card no puede pagar, como ver la cara de la gente que estaba a mi al rededor en ese momento.

Al otro día, ya en suelo Cubano llegamos al hotel, en donde después de más quilombos al fin nos dieron una puta habitación.

Ya para este punto el partido había terminado y estaba lleno de españoles cantando y festejando.


Odio Cuba.


Al otro día, me levanté, desayuné y me fui a la playa a ver si podía entretenerme un rato. Al llegar divisé dos cosas realmente geniales:


La playa era topless permitido.


Había un bar con bebidas sin cargo durante todo el día.


Amo Cuba.


Por la tarde, conocí un par de pibes argentinos. Cenamos en la confitería y descubrimos que había un bolichito en el hotel, bastante copado, y además los tragos eran sin cargo en todas las barras y bares. Era tan genial que no sabía que pedir, era como si a Keith Richards lo encerraran en un container lleno de drogas. Me dije: “qué haría Keith en esa situación?”

“Dame un vaso con todo lo que tengas” le dije.

Creo que no hace falta dar muchos detalles de cómo terminó la noche.

La siguiente noche, fuimos al bolichito otra vez. Al entrar, a la derecha estaba la barra, y a la izquierda un par de mesas; por el fondo estaba la pista y un par de sillones. Nos sentamos en los sillones un rato mientras estaban acomodando el lugar para comenzar la noche. Pedimos un par de tragos. Al rato vi que en los sillones de más adelante, estaba sentado un mejicano con el que habíamos jugado al fútbol. Pero lo que me llamó la atención no era el mejicano (no, no tenía ningún sombrero aparatoso ni bigote), me llamó mucho la atención que estaba sentando con 7 u 8 minas, y de bonus track, estaban MUY buenas. Al rato, todos empezaron a bailar, pedí un trago y fui a “hacer sociales”. Un toque especial de CalaCalavia y ya estaba adentro. Ni hablar de mis amigos, definitivamente sabían como moverse.


Soy el centro absoluto de atención. Estoy feliz.


“Hey chicos, vamos a comer pizzas, Cala invita!”

(la comida era sin cargo, la mayoría captó el chiste, de todos modos, si no les causó, que se caguen).

Rápidamente me siguieron, terminamos tomando unas cervezas y comiendo en la confitería, había un par de chicas más. Me acerqué a hablarles para que se unieran a nosotros. Nunca en mi vida había estado frente a una muchedumbre que asintiera a mis ocurrencias sin dudarlo. Quiero hacerle el amor a Cuba.

Ya estaba en el último día, todo había pasado muy rápido, lamentablemente. Esa era definitivamente mi noche.

Ya prácticamente me conocía a todo el staff del hotel, fue grandioso escuchar como me dedicaban la noche. Además, usualmente cuando me emborracho, suelo ser más carismático, e indiferente a las opiniones de los demás. También suelo ser más arrogante, desubicado e idiota pero no va al caso, por lo tanto no me importaba estar bailando ridículamente mal y casi sin remera mientras todos se cagaban de risa. Ya fuera del boliche, en el lobby, una chica se acercó y se sentó al lado mio. Acto seguido recuerdo que estábamos apretando en la escalera. No recuerdo qué carajo pasó en ese interín, pero cuando volví al lobby, habían reventado una botella de sidra y uno de mis amigos estaba sangrando.

Entré al baño, para colmo mi amigo también estaba ebrio. Fue cuestión de salir del box que ahora también estaba sangrando por la nariz y enchastrando todo mientras se reía. El baño estaba literalmente bañado de sangre, era el paraiso de drácula. Para colmo entraron dos alemanes que se quedaron mirándome como si se hubieran encontrado a Hannibal Lecter. En síntesis, tenía alcohol y sangre, por toda mi ropa. Por lo menos no eran vomito y heces.

Llegué a las 5 y media a la habitación. A las 6 me despertaron para ir a La Habana. Todavía estaba ebrio. Por lo menos después de tomar mi peso corporal en agua más o menos evité la resaca. Mejor no hablar de cuando revisé las fotos de la cámara.


Creo que quiero casarme y tener hijos con Cuba.

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